Las Américas se caracterizan por profundas disparidades entre los países y por una enorme desigualdad social dentro de sus propias sociedades. A pesar de esta heterogeneidad, en los últimos años muchos Estados de la región se han visto atravesados por una dinámica común: un giro político y social hacia la derecha.
La elección de Donald Trump marcó un punto de inflexión en Estados Unidos, mientras que en América Latina una serie de gobiernos de izquierda de distintas orientaciones —en los que gran parte de la población, incluida mucha gente en Europa, había depositado sus esperanzas— han sido derrocados (Honduras en 2009, Paraguay en 2011 y Brasil en 2016), desplazados del poder (Argentina en 2015 y Chile en 2017) o atraviesan graves crisis (Venezuela). Este giro hacia la derecha no se refleja únicamente en el cambio de gobiernos o en políticas de redistribución de abajo hacia arriba, sino también en el aumento del racismo y de las campañas antifeministas, así como en la creciente criminalización de la protesta social.
La Fundación Rosa Luxemburgo colabora con actores que se oponen a esta tendencia, defienden los derechos políticos y sociales y buscan allanar el camino hacia una transformación socioecológica profunda en toda la región. Las actividades de la fundación en el ámbito de las Naciones Unidas ofrecen a estos actores oportunidades para establecer redes a escala global, por ejemplo, en el marco de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de las Naciones Unidas o en colaboración con los Sindicatos por la Democracia Energética (TUED).
Actividades
- Apoyar a organizaciones que luchan contra la injusticia estructural, facilitando su acceso a los espacios de las Naciones Unidas y contribuyendo a fortalecer sus redes
- Apoyar a las organizaciones asociadas en la defensa y el ejercicio efectivo de los derechos sociales y políticos a nivel mundial
- Promover el intercambio entre mujeres involucradas en movimientos políticos emancipadores y fortalecer los movimientos feministas
- Facilitar diálogos transatlánticos destinados a identificar alternativas a las políticas de austeridad y desarrollar estrategias para contrarrestar la expansión del populismo de derechas
- Crear espacios para el debate y la reflexión crítica sobre distintos enfoques de la izquierda, y fortalecer una izquierda plural y democrática
- Fortalecer las capacidades de organizaciones y comunidades para formular alternativas socioecológicas al modelo de desarrollo capitalista basado en los combustibles fósiles, como el concepto de buen vivir
La Fundación Rosa Luxemburgo cuenta con cinco oficinas en las Américas, que colaboran con organizaciones asociadas de casi todos los países de la región. La oficina regional de Nueva York coordina todas las actividades centradas en Estados Unidos y Canadá, así como las actividades de alcance global relacionadas con las Naciones Unidas. La oficina regional de Ciudad de México trabaja en México, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica, mientras que la oficina regional de Quito se centra en Ecuador, Venezuela, Colombia y Bolivia. La oficina regional de Buenos Aires abarca Argentina, Chile y Uruguay, y la oficina regional de São Paulo es responsable de las actividades en Brasil y Paraguay.