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Después de más de 80 años, salieron a la luz unas fotografías hasta ahora desconocidas que documentan la ejecución de 200 antifascistas griegos durante la ocupación alemana de Grecia. Un comerciante belga de objetos militares puso las imágenes a la venta en eBay y fueron descubiertas por casualidad. Poco después, el Gobierno griego las adquirió. En una conversación con Boris Kanzleiter y Vangelis Koltsidas, de la oficina de la Fundación Rosa Luxemburgo en Grecia, el reconocido historiador Menelaos Charalambidis explica por qué estas fotografías han sacudido la memoria colectiva, qué contextos históricos revelan y por qué continúan generando debates políticos hasta hoy.
Aparecieron fotografías del fusilamiento masivo de 200 combatientes antifascistas de la resistencia griega por parte de las fuerzas de ocupación nazis el 1 de mayo de 1944 en un suburbio de Atenas. Las imágenes causaron una gran conmoción en la sociedad griega. ¿Puede describir los acontecimientos de 1944?
El 27 de abril de 1944, en una emboscada de combatientes del Ejército Popular de Liberación Nacional (ELAS) en las inmediaciones de Molai, en el Peloponeso, murieron el general de división Franz Krech y tres integrantes de su escolta. En represalia, las autoridades de ocupación alemanas mataron a todos los hombres que encontraron a lo largo de los 70 kilómetros de ruta desde la pequeña localidad de Molai hasta Esparta, y ordenaron la ejecución de 200 comunistas en Atenas, a pesar de que el lugar de la emboscada se encontraba a 300 kilómetros de la capital. Al mismo tiempo, por iniciativa propia, unidades armadas griegas que colaboraban con las autoridades alemanas ejecutaron a otras 100 personas en el sur del Peloponeso.
En el simbólico día del 1 de mayo de 1944, las autoridades alemanas trasladaron a 200 prisioneros desde el campo de concentración de Haidari. El campo de Haidari estaba ubicado en las afueras de Atenas y era administrado por las SS. Los detenidos fueron llevados al polígono de tiro de Kaisariani, que había sido convertido en un centro de ejecuciones. Allí, soldados de la Wehrmacht fusilaron a los 200 prisioneros. Esta ejecución es la que aparece en las fotografías descubiertas recientemente.
Al menos 157 de los 200 fusilados eran presos políticos comunistas encarcelados antes de la guerra. Habían sido detenidos por las fuerzas de seguridad griegas durante el régimen dictatorial impuesto por el general Ioannis Metaxas y el rey Jorge II, entre 1936 y 1941. Estos prisioneros formaban parte de los aproximadamente 2.000 comunistas que las autoridades griegas entregaron al Ejército alemán cuando este invadió y ocupó Grecia, en abril de 1941. Entre ellos se encontraba toda la dirección del Partido Comunista, incluido su secretario general, Nikos Zachariadis. Él, posteriormente fue trasladado al campo de concentración de Dachau.
Los presos políticos comunistas detenidos antes de la guerra fueron llevados al pelotón de fusilamiento el 1 de mayo de 1944 no porque hubieran participado en algún acto de resistencia —habían permanecido ininterrumpidamente encarcelados desde la década de 1930 hasta el día de su ejecución—, sino exclusivamente por su identidad política. Esta fue la mayor ejecución llevada a cabo en Atenas durante la ocupación y, más que casi cualquier otro acontecimiento, quedó profundamente grabada en la memoria colectiva.
¿Qué importancia simbólica tiene el polígono de tiro de Kaisariani? ¿Qué representa para la izquierda griega?
El polígono de tiro de Kaisariani es, quizás, el lugar de memoria y martirio más importante de Grecia en relación con el período de la ocupación. Allí, las autoridades alemanas ejecutaron al menos a 620 miembros de la resistencia griega, además de 20 antifascistas italianos y cinco alemanes.
La inmensa mayoría de los ejecutados en el polígono de tiro de Kaisariani eran comunistas y miembros del Frente de Liberación Nacional (EAM). El EAM era la mayor organización de la resistencia griega, fundada el 27 de septiembre de 1941 por iniciativa del Partido Comunista de Grecia y con la participación de otros tres partidos socialistas menores. No solo fue la principal organización de la resistencia, sino también la organización política de masas más grande de la historia del Estado griego moderno. Sigue siendo uno de los períodos más emblemáticos de la historia de la izquierda griega.
Desde los años de la ocupación y especialmente tras el fin de la guerra, el polígono de tiro adquirió un carácter legendario y se convirtió en uno de los principales símbolos de la resistencia y de la lucha del pueblo griego. Se escribieron poemas y canciones sobre el lugar en general y específicamente sobre la ejecución de los 200. También hubo artistas plásticos que representaron las ejecuciones en pinturas y grabados, y se produjeron numerosos documentales. Por todas estas razones, el polígono de tiro de Kaisariani ocupa un lugar singular en la historia y en la memoria colectiva de la izquierda griega.
Las fotografías fueron tomadas por un militar alemán llamado Hermann Hoyer. ¿Qué sabemos de él?
Hermann Hoyer nació en Berlín en 1903 y sirvió como sargento en el 1012 º Batallón de Infantería de Fortaleza de la Wehrmacht. Llegó a Grecia a finales de 1943 y se marchó en septiembre de 1944, durante la retirada de las tropas alemanas de ocupación de la Grecia continental, que concluyó a finales de octubre.
Como muchos otros soldados de la Wehrmacht, fotografió distintos lugares de Grecia por los que pasó o en los que estuvo destinada su unidad. En su álbum de fotografías, además de las imágenes de la ejecución de los 200, también hay fotografías del funeral del general alemán Krech, quien comandaba la división a la que pertenecía el batallón de Hoyer.
Resulta sorprendente que alguien haya fotografiado las ejecuciones? ¿Existen pruebas similares en circunstancias históricas comparables? ¿Era una práctica común de las fuerzas de ocupación nazis documentar sistemáticamente este tipo de acontecimientos o se trata de una excepción?
Las fotografías que conocemos de las tropas alemanas de ocupación en Grecia son, en su inmensa mayoría, de carácter turístico: muestran a soldados de la Wehrmacht posando ante distintos monumentos, como la Acrópolis de Atenas y la Torre Blanca de Tesalónica, así como en momentos de ocio, bañándose en playas o comiendo en tabernas.
Con menor frecuencia, entre esas fotos aparecen imágenes de operaciones para reprimir la resistencia, como la salvaje matanza de manifestantes desarmados en el centro de Atenas, el 22 de julio de 1943. En 1980, la sociedad griega se estremeció cuando se conocieron las fotos de la ejecución en masa de los habitantes del pueblo cretense de Kondomari.
Para comprender cómo y por qué se tomaron estas fotografías, debemos centrar nuestra investigación en los archivos fotográficos alemanes de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría proceden de soldados y oficiales que creaban recuerdos personales de su servicio militar: fotografías que se colocaban en álbumes y se conservaban en miles de hogares alemanes.
Las que tenían carácter propagandístico eran tomadas por fotógrafos profesionales que prestaban servicio en las unidades alemanas o estaban asignados a ellas. Posteriormente, eran remitidas a las autoridades correspondientes con el objetivo de reforzar visualmente el relato propagandístico de la Alemania nazi sobre la guerra.
No tenemos una respuesta clara acerca de si las fuerzas nazis documentaban sistemáticamente sus crímenes para dejar constancia de ellos, dentro de una especie de lógica contable aplicada al exterminio masivo de civiles y miembros de la resistencia.
¿Qué importancia tienen estas fotografías como prueba y qué sacan a la luz?
Estas fotografías constituyen pruebas de enorme importancia para estudiar y documentar los crímenes cometidos por las tropas alemanas de ocupación en Grecia. Revelan el procedimiento estandarizado mediante el cual los alemanes buscaban castigar al pueblo griego por resistir.
Se ven imágenes de la rutina que se repetía en cada ejecución en Kaisariani: camiones militares alemanes entraban en el campo de concentración de Haidari y los prisioneros eran obligados a subir. En la parte trasera de los camiones había cuatro soldados alemanes — claramente visibles en las fotografías — con sus armas apuntando hacia los detenidos. Luego el convoy se dirigía al Polígono de Tiro.
Como el recorrido de los camiones era de conocimiento público, los habitantes de Atenas esperaban al costado del camino para recoger las notas que los prisioneros arrojaban a la calle y entregárselas a sus familias. Eran sus mensajes finales: breves palabras de amor y despedida de sus seres queridos, junto con sus nombres y direcciones de sus casas.
Las fotografías muestran el polígono de tiro: el estrecho pasillo entre muros de piedra por el que los prisioneros eran conducidos hasta el lugar de la ejecución. Vemos el muro frente al cual eran colocados para ser fusilados. También vemos la entrada del polígono, aparece tirada la ropa del grupo anterior de veinte prisioneros que ya habían sido ejecutados.
Solo en la prefectura de Ática, las autoridades alemanas de ocupación ejecutaron al menos a 1.600 personas en decenas de fusilamientos masivos. El número de víctimas supera las 4.500 si se incluyen otras pérdidas causadas en la misma área.
Estas ejecuciones en represalia no se llevaron a cabo tras ningún tipo de juicio ni de sentencia judicial. No se había presentado acusación alguna contra los ejecutados y la mayoría no había participado en absoluto en las acciones de la resistencia por las cuales fueron llevados ante el pelotón de fusilamiento. No eran detenidos en el sentido legal, sino rehenes de las autoridades alemanas de ocupación.
Los ocupantes alemanes utilizaban el campo de concentración de Haidari como una “reserva humana”. De allí, extraían a las personas que iban a ejecutar para quebrar el espíritu de resistencia del pueblo griego.
Pese al enorme costo en vidas humanas de la población de Ática y Grecia, las fuerzas nazis de ocupación no lograron reducir la intensidad del movimiento de resistencia griego, uno de los más fuertes de la Europa ocupada.
¿Cómo se vive en Grecia la aparición de estas fotos? ¿Hay solo conmoción o también se están movilizando reflejos de ultraderecha?
El descubrimiento de las fotografías causó una enorme conmoción en la sociedad griega. Las imágenes se difundieron inmediatamente por las redes sociales y la historia fue recogida por todos los principales medios de comunicación.
Creo que tuvieron un impacto tan poderoso porque muestran a personas cuya actitud ante la vida era muy diferente —cuando no totalmente ajena— a los valores dominantes de las sociedades europeas actuales. En una época en que las ideas sufren feroces ataques y predomina la cultura del individualismo, la aparición de estas fotografías cobra una fuerza singular: muestran a personas marchando hacia el pelotón de fusilamiento no como individuos aislados, sino como camaradas. Personas que caminaron erguidas hacia la muerte movidas por una causa común: la idea del comunismo
Eran personas que miraban a sus verdugos a los ojos, que murieron con los puños en alto, cantando el himno nacional, el himno del EAM (Frente de Liberación Nacional en español) y “La Internacional”; personas que no se quebraron, aunque vivían en condiciones incomparablemente más duras que las que experimentamos en la actualidad.
En una época marcada por el autoritarismo, el predominio de las agendas de extrema derecha y el debilitamiento de la legitimidad institucional, cuando muchos se hunden en la inercia y se sienten impotentes ante la abrumadora fuerza de sus adversarios políticos, estas fotografías transmiten un mensaje claro: ninguna lucha es en vano y la acción política colectiva y organizada ha sido, sigue siendo y continuará siendo el principal camino hacia una sociedad genuinamente democrática.
Igualmente llamativa fue la reacción de la derecha ante las fotografías. Las respuestas resultaron reveladoras: desde comentarios vulgares en las redes sociales hasta declaraciones inadmisibles de ministros de extrema derecha pertenecientes al Gobierno del primer ministro (Kyriakos) Mitsotakis, pasando por la incómoda posición de ciertos centristas que suelen manifestar su aversión hacia todo lo relacionado con la izquierda.
La derecha griega se incomodó no solo por no identificarse con la resistencia durante la Ocupación, sino porque, tras la guerra, muchos colaboracionistas del régimen nazi terminaron engrosando sus propias filas. Las emociones y preguntas que despertaron las fotografías desafiaron significativamente la propaganda de derecha y de extrema derecha, que durante décadas difamó sistemáticamente las acciones de la izquierda y, en especial, el movimiento de resistencia del EAM. En apenas unas horas, estas imágenes abrieron una importante grieta en el régimen de olvido y silencio impuesto durante décadas por los gobiernos de derecha.
Un acontecimiento inesperado —la aparición de estas fotografías— hizo que amplios sectores de la sociedad griega se sintieran orgullosos de los comunistas que avanzaron desafiantes hacia la muerte. La forma en que nos miran desde el pasado nos obliga a repensar el presente.
¿Estas fotografías reabrieron el debate sobre las reparaciones por los crímenes de guerra alemanes?
Para la mayor parte de la sociedad griega, la cuestión del reclamo de reparaciones a Alemania nunca quedó verdaderamente resuelta, aunque ya pasaron 80 años desde el fin de la guerra. Lo que faltó fue voluntad política por parte de los gobiernos griegos para formular un reclamo sustantivo y sistemático ante el Estado alemán. Comprendo que esta cuestión presenta dificultades considerables, dada la importancia política y económica de Alemania, pero es, ante todo, un asunto moral. Un país que causó semejante sufrimiento a otro no puede esperar que la cuestión se resuelva simplemente ofreciendo disculpas ocasionales.
En este sentido, las fotografías cumplen una función importante. Vuelven a colocar en primer plano la brutalidad de los nazis y el inmenso costo humano pagado por Grecia, especialmente para los jóvenes que prácticamente no estudian en la escuela el período de la ocupación.
Historiadores e investigadores intentaron durante años destacar la importancia del movimiento de resistencia griego y los crímenes de los ocupantes alemanes. Estas fotografías lo lograron en cuestión de días.
Heridas de la magnitud de las infligidas a la sociedad griega por el Ejército alemán de ocupación no se curan por el mero paso del tiempo ni se desvanecen en el olvido. Las atrocidades de la ocupación no se olvidan.
¿Qué reclaman las organizaciones de izquierda y antifascistas en relación con el uso de estas fotos? ¿Hay alguna entidad o institución que ya haya tomado medidas concretas?
La política institucional de olvido sobre la Ocupación que prevaleció convirtió a Grecia en el único país europeo que no tiene una institución de referencia dedicada a la Segunda Guerra Mundial.
En el pasado impulsé la iniciativa de promover la creación de un Museo Nacional de la Resistencia en Atenas. La cuestión de las fotografías reavivó ese debate. Una institución de esta naturaleza podría localizar y adquirir materiales históricos, como estas fotografías que tanto nos han conmovido, para garantizar el acceso con fines de investigación e impedir que terminen en colecciones privadas.
A través de los programas de investigación que diseñaría e implementaría, también podría contribuir a la documentación académica de las pérdidas humanas y la destrucción material causadas por la guerra y la Ocupación. Se trata de un aspecto directamente relacionado con el reclamo de reparaciones de guerra a Alemania.
Finalmente, mediante actividades y la creación de una red de sitios conmemorativos, podría abordar el importante déficit existente en materia de memoria pública. Esta institución también podría colaborar con los museos regionales de la Resistencia Nacional que ya funcionan en distintos municipios y ciudades del país, con el fin de dar visibilidad a su trabajo. También podría organizar iniciativas de divulgación histórica, como conferencias abiertas sobre la Segunda Guerra Mundial, recorridos históricos guiados, exposiciones, documentales, entre otras actividades, y contribuir así a las luchas contemporáneas contra el fascismo.
Traducida al castellano: Diego González


